La policía ofreció US 100.000 a quien diera información para ayudar a encontrar al psicópata, hasta que por fin lo detuvieron. Fue él mismo quien urdió todo para culpar y entregar a un inocente. Durante diez años los asesinatos continuaron en diferentes ciudades, pero con otro modus operandi; desollar y quemar. Su plan fue perfecto todo ese tiempo; el era policía. Hace dos meses se reabrió el caso. Días después de que su compañero lo llevara a casa cuando se sentía enfermo. El perro adiestrado que los acompañaba aquella vez, descubrió que la pantalla de una lámpara estaba hecha con piel humana.
- ¡Siempre, siempre es igual! En fin-se dijo así mismo cuando partió de aquel lugar.
Había estado en muchos lugares, pero siempre debía marcharse. ¿La razón? Por que no lograba encajar en la hipocresía de la sociedad. Y por ahí ha de andar caminando y buscando sus sueños como siempre, pero en soledad. Por lo menos está libre de cadenas.
Yo creo que eso, es más importante que cualquier otra cosa.
Felices quemaron los cuadernos; habían finalizado la secundaria. De pronto, el llanto de algunas compañeras provocó que pensaran en lo que iban a extrañar. Fue sólo entonces cuando los tres adolescentes comenzaron a madurar.
La plaza estaba repleta de gente. Todos alegres esperando el año nuevo. Y aunque yo observaba desde lejos, desde muy lejos, aquellas personas de alguna manera estaban ligadas a mí; y no sólo por el binocular.
Pronto, cuando el reloj marcó el último Tic- Tac dí yo al detonador.